El costo final esperado es el único número que un contratista debería poder decir de cualquier obra abierta: "esta va a costar unos $50,400". Es el costo registrado más el costo por ejercer, y se mueve cada vez que se confirma un ticket, se firma un compromiso o se vuelve a estimar el trabajo restante. Puesto contra el contrato más las órdenes de cambio, da el margen esperado, y esa es la cifra que decide si empujar una orden de cambio, aguantar un descuento o dejar que una factura de sub espere.
Un número trabajado
Contrato $68,000 más $3,100 en órdenes de cambio. Costo registrado $31,900, compromisos $8,300, trabajo restante $10,200: costo final esperado $50,400. Margen esperado $20,700, o 29% del contrato ajustado. Si los gabinetes llegan $1,500 arriba, la estimación se vuelve $51,900 el día que se confirma la factura, y el margen es 27%.
El error que esconde
Un estimado que puede bajar de lo que ya se gastó. Algunas hojas de cálculo lo calculan como presupuesto menos un porcentaje de avance, lo que puede producir un "pronóstico" más bajo que los tickets que tienes en la mano. Un pronóstico solo es honesto si su piso es el costo registrado.
En Obra
Cada proyecto muestra un costo final esperado construido con el costo registrado más el restante por gastar que capturas en una revisión de pronóstico, donde van los compromisos abiertos, con el costo registrado como piso. El glosario del Centro de ayuda nombra los campos exactos.