Un precio máximo garantizado le da al cliente la transparencia del costo más honorarios y la certeza del precio alzado, y le da al contratista lo peor de los dos si el presupuesto está mal: cada ticket está abierto a inspección, y el sobrecosto por encima del tope es suyo. Común en construcciones residenciales grandes y obra comercial, suele traer una línea de imprevistos dentro del máximo y una cláusula de ahorros compartidos, por ejemplo 75% al dueño y 25% al contratista, por terminar abajo.
Un número trabajado
Precio máximo $240,000 incluyendo $12,000 de imprevistos; honorario del 12% dentro del número. La obra termina en $226,000 de costo más honorario: $14,000 abajo, repartidos 75/25, el contratista gana $3,500 extra. La misma obra en $251,000 le cuesta al contratista $11,000 de su bolsa. Los imprevistos son el único colchón, y son dinero del cliente hasta que se usan.
El error que esconde
Gastar los imprevistos en cambios de alcance que debieron ser órdenes de cambio. Los imprevistos existen para lo desconocido dentro del alcance acordado; una mejora que pide el cliente es un cambio al máximo, no un retiro del colchón. Los contratistas que confunden los dos se quedan sin imprevistos antes de que llegue la sorpresa de verdad.
En Obra
Lleva el precio máximo como valor del contrato, los imprevistos como su propia línea de presupuesto, y cada cambio aprobado como orden de cambio que sube el máximo. El costo final esperado contra el contrato ajustado muestra cuánto tope queda mientras todavía hay tiempo de actuar.